¿Qué pasó con el comercio electrónico en México en el 2020?

 



La pandemia por COVID-19 vino a enseñar a la humanidad entera que la única constante es el cambio. En México y en el resto de los países de todos los continentes, los diversos sectores sociales están reinventando la forma en la que socializan, trabajan, estudian y por supuesto, la manera en la que compran. 


Esto se deriva de la necesidad de forjar una nueva normalidad, en la cual todo el mundo pueda desenvolverse minimizando los riesgos para la salud, principalmente los de contagiarse de COVID-19. Todo esto ha motivado el surgimiento de nuevos rituales y rutinas, en las que quien no se adapta, no avanza.


La tecnología ha sido protagonista de la mayoría (si no es que de todos) estos cambios, ya que gracias a ella ha sido posible mantener nuestras relaciones afectivas, así como establecer nuevas formas, procesos y métodos para desarrollar la vida cotidiana. La forma de comprar y vender, por supuesto, también se está transformando. 


Frente a este panorama, los mexicanos han despertado, mostrando un comportamiento novedoso frente a las compras digitales, lo cual se refleja en un crecimiento exponencial en la compra-venta de bienes, servicios y artículos de uso general a través de plataformas de internet, e incluso, de las redes sociales.  


Aparentemente beneficiadas por la situación, muchas plataformas que anteriormente no eran muy utilizadas, hoy se están empleando de forma común por muchos mexicanos. Infinidad de tiendas, portales y sitios dedicados a la compra-venta, hoy se están explotando, y están apareciendo más opciones. 


Así lo demuestra la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) en su Segundo Reporte sobre el Impacto del COVID-19 en Venta Online en México, en el cual indica que para evitar salir de casa y exponerse durante la emergencia sanitaria y para agilizar el proceso de compra, 5 de cada 10 consumidores mexicanos están comprando en línea. 


Sin embargo, es precisamente esto lo que está desencadenando nuevos retos para los proveedores de productos y servicios, quienes ahora tienen que migrar a la modalidad en línea de forma acelerada e imprevista, asumiendo los desafíos que implica para ellos hacerse de aliados estratégicos en las cadenas de suministro y proveedurías de servicios de mensajería, para cumplir en tiempo y forma con la demanda de sus clientes.

 

De hecho, en caso de no lograr adaptarse de forma ágil a la nueva dinámica, probablemente no serán capaces de captar al 50% de consumidores restante, pues para despegar y posicionarse como un competidor apto en el mercado, el e-commerce mexicano necesita flexibilizar sus procesos, medios de pagos, opciones de compra-venta y entrega de productos, al mismo tiempo que quienes actualmente sólo trabajan vía el mercado tradicional, empiezan a abrirse e incorporar las opciones digitales. 

 


Aún con la mitad de su potencial sin explotar, el comercio en línea produce enormes cantidades de dinero que impulsan la economía del país, tan así, que la mayoría de los asesores de mercadotecnia y especialistas en mercado están empezando a sugerir a los emprendedores de pequeños y medianos negocios integrar desde su origen las formas y procesos digitales de la nueva normalidad. 

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